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Qué es una democracia

No hay una sola definición. Estas son las que más se usan, de la más exigente a la más modesta, y lo que cada una pediría a un Estado.

Por qué importa la definición

Casi todos los Estados del mundo se llaman a sí mismos democracias. Para saber si una lo es, y en qué grado, hace falta antes decir qué se le exige. Según la definición que se elija, el mismo país aprueba con nota o suspende. Por eso el test de esta web no pregunta «¿es España una democracia?», sino qué principios te parecen imprescindibles a ti, y después compara.

La democracia como competición por el voto (Schumpeter)

Joseph Schumpeter, en Capitalismo, socialismo y democracia (1942), propuso una definición mínima: hay democracia cuando quienes gobiernan llegan al poder compitiendo por el voto de la gente. El pueblo no gobierna; elige quién gobierna y puede echarlo en las siguientes elecciones.

Con esta vara, basta con elecciones libres y competidas. Es la definición más fácil de cumplir y la que usan muchos índices internacionales como punto de partida.

La poliarquía (Dahl)

Robert Dahl (La poliarquía, 1971; La democracia, 1998) pensaba que la democracia plena es un ideal que ningún país alcanza, y llamó «poliarquía» a lo que sí existe. Le exigía un conjunto de garantías:

Es una lista de derechos y procedimientos. No dice nada de cómo se reparten los poderes del Estado ni de cómo se eligen los jueces.

La separación de poderes (Montesquieu)

Montesquieu, en Del espíritu de las leyes (1748), no hablaba de democracia sino de libertad política: solo existe si el poder de hacer las leyes, el de ejecutarlas y el de juzgar no están en las mismas manos, de modo que cada poder frene a los otros. Esta idea está en todas las constituciones modernas, pero cada una la aplica de forma distinta. Lo desarrollamos en Separación de poderes.

La democracia formal (García-Trevijano)

El jurista Antonio García-Trevijano (Teoría pura de la República, 2010) llamó «democracia formal» a un régimen que cumple unas reglas de juego concretas. Sin ellas, sostenía, lo que hay es otra cosa, que él llamaba «Estado de partidos» u «oligarquía de partidos». Sus reglas son tres:

  1. Separación de poderes en origen. El Gobierno y el Parlamento salen de elecciones distintas, para que quien vigila no deba su puesto a quien es vigilado.
  2. Representación del elector. Cada diputado lo elige un distrito pequeño, por mayoría, y responde ante sus votantes, que pueden revocarlo; no ante el partido que lo puso en una lista.
  3. Independencia judicial. La justicia se gobierna a sí misma, sin que los partidos elijan a sus órganos.

Con esta vara, la mayoría de las democracias parlamentarias europeas no serían democracias formales, porque en ellas el Parlamento elige al Gobierno. Sus críticos responden que esa unión tiene ventajas (gobiernos estables, responsabilidad clara ante la Cámara) y que la representación por distritos uninominales deja sin voz a las minorías. Hoy difunden esta tesis varios divulgadores en redes sociales.

Más allá de las elecciones (Van Reybrouck y Landemore)

David Van Reybrouck (Contra las elecciones, 2016) sostiene que las democracias sufren «fatiga» porque lo reducen todo a votar cada cuatro años. Propone recuperar el sorteo, que usaba la Atenas clásica: asambleas de ciudadanos elegidos al azar que estudian un asunto y deciden o proponen.

Hélène Landemore (Open Democracy, 2020) va en la misma línea: el poder debería abrirse a cualquier ciudadano, mediante sorteo, rotación e iniciativas populares, y no solo a quienes ganan elecciones.

Qué piden unas y otras

Definición Lo esencial Exigencia
Schumpeter Competir por el voto Baja
Dahl Elecciones libres más derechos Media
Montesquieu Poderes separados que se frenan Depende de cómo se separen
Trevijano Poderes separados en origen, diputado de distrito revocable, justicia autogobernada Alta
Van Reybrouck y Landemore Participación directa, sorteo, iniciativa Alta

El test mezcla principios de todas estas tradiciones. Tú decides cuáles te parecen imprescindibles.

Haz el test: ¿qué exigirías tú a una democracia? →16 principios. Descubre cuáles cumple España y cuáles no.