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Estado de partidos

Los partidos son el instrumento de la participación política según la Constitución. Qué poder tienen, qué se les exige y por qué unos lo celebran y otros lo critican.

Qué dice la Constitución

El artículo 6 reconoce a los partidos como «instrumento fundamental para la participación política» y les exige que su estructura interna y su funcionamiento sean democráticos (CE art. 6). Pocas constituciones lo piden expresamente: la alemana sí (art. 21); la francesa, la italiana o la suiza no.

La exigencia está en el papel. La ley no detalla cómo debe cumplirse: no obliga, por ejemplo, a elegir a los candidatos en primarias ni fija cómo se ordenan las listas.

Por qué los partidos tienen tanto peso en España

Varias piezas del sistema pasan por ellos:

La crítica: «partitocracia»

El concepto viene de lejos. El jurista alemán Gerhard Leibholz describió el «Estado de partidos» como la forma moderna de la democracia de masas, en la que los partidos sustituyen al pueblo como actor principal. Manuel García-Pelayo (El Estado de partidos, 1986) lo estudió para España como un hecho de las democracias actuales, con sus ventajas y sus riesgos.

García-Trevijano fue más lejos: para él, un régimen en el que los partidos eligen a los candidatos, al Gobierno y a los órganos que deberían controlarlo no es una democracia formal, sino una oligarquía de partidos. Esta crítica es hoy muy popular en redes y es la base de varias propuestas de reforma.

La defensa

Quienes defienden el modelo responden que:

Lo que se propone

Primarias obligatorias para elegir candidatos, listas desbloqueadas, limitar las sanciones por romper la disciplina de voto, revocación de cargos o cambios en cómo se financian los partidos. Cada propuesta tiene defensores en partidos muy distintos.

Compara cómo funciona en otros países en España comparada.

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